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Radioteatro - Breve reseña

Radioteatro:
La imaginación en el aire.


Desde principios del Siglo XX y hasta bien entrados los años 60, la vida de la familia argentina se vinculaba estrechamente  con  la radio. Sobre esa cajita mágica se construía una gran parte de la cultura popular y era el medio de información por excelencia, el único que llegaba hasta rincones muy lejanos urbanos y rurales.
Y el radioteatro presidía aquel ritual de reunión familiar en torno a la radio. Grandes artistas de renombre despertaban la imaginación y emocionaban con historias de amor o de trasfondo histórico. Algunas obras nacidas para el radioteatro subían luego  a escenarios que se multiplicaban en extensas giras por todo el país o a la inversa, obras nacidas para el escenario era rápidamente aptas para la radio.

Uno de los nombres fundacionales es sin dudas el de Andrés González Pulido, español de nacimiento, que comenzó su trayectoria en la radiofonía argentina cumpliendo roles de recitador y monologuista en los primeros años del Siglo XX  pero pronto su labor como dramaturgo y libretista de radio le dio sus grandes éxitos. Sus historias, que estaban basadas en payadas, folletines y sainetes, pronto se difundieron por todo el país, llegó a tener más de 50 títulos registrados a su nombre, pero sin dudas que el mayor de sus logros fue “Chispazos de Tradición”  que para el crítico, periodista e investigador Jorge Bernardo Rivera, que ha estudiado a fondo la literatura gauchesca, “Chispazos de Tradición” era “una suerte de revista radial con música, canciones, diálogos y pasos de comedia y drama inspirados libremente en una visión muy peculiar del folklore e inclusive de la misma realidad nacional” Y cuando nos habla de una “visión muy particular” nos acerca a la opinión de Homero Manzi que criticó los libretos acusándolos de inauténticos desde el punto de vista de la genuina cultura popular y, al mismo tiempo, carentes de verdad histórica y artística y calificó al programa de “verdadero baldón para nuestro concepto de personas civilizadas” y trató a González Pulido de "filibustero" y “ladino ignorante” Pero lo cierto es que, como bien dice el periodista e investigador Roberto Di Chiara: ”Cuando se escucharon los primeros capítulos de
"Chispazos de tradición" desaparecían como el agua los aparatos de radio, que la gente buscaba como si fuera el pan. Fue una verdadera revolución. Los que no tenían la suerte de poder comprar una radio, se las ingeniaba para llegar de visita a una casa amiga -llevando las facturas para el mate- y así, reunidos en el patio o en la salita, se asombraban escuchando las voces de los actores y las historias de "El gaucho solitario" al que no se le conocía la voz, solo el sonido de los cascos de su caballo, ya que el solitario aparecía en escenas culminantes, trayendo el suspenso para que al día siguiente se repitiera la escena de las vecinas que se juntaban a escuchar "Chispazos de tradición”



La importancia que adquirió este radioteatro fue verdaderamente enorme. Carlos Ulanovsky, nos dice que: “La compañia de teléfonos observaba que a la hora del radioteatro disminuía la cantidad de llamados. Grandes tiendas como Harrod’s tuvieron que colocar altoparlantes para que la clientela no dejara de ir. Los empresarios cinematográficos de todo el país exigieron a la radio que cambiara el horario porque la pasión por Chispazos estropeaba la asistencia a la función de la tarde.”




También debemos mencionar otro gran éxito de comienzo de los años cuarenta emitido por Radio “El Mundo” y que se mantuvo en el aire desde 1942 hasta 1967: “Los Pérez García”. Recreaba en 15 minutos la vida cotidiana de una familia típica de la época, con las alegrías y problemas comunes. La trama desarrollada alcanzó eco en el imaginario popular y provocó la rápida identificación y relación de la gente con las problemáticas planteadas diariamente. Esto puede verse a través de una expresión que se popularizó en la época: “Tiene más problemas que los Pérez García”.  Se transmitía de lunes a viernes, inicialmente al mediodía y, más adelante, de 20,15 a 20,30. Esos quince minutos se iniciaban con el sonido de un teléfono, al que siempre alguien contestaba diciendo "Sí amigos, esta es la casa de Los Pérez García". Un día que era el cumpleaños de una locutora, Zabalúa dijo: "Sí, Susy, esta es la casa de los Pérez García", lo que provocó que desde entonces se modificara la apertura y se incluyera cada día uno o más nombres pues llegaban cientos de cartas de oyentes pidiendo ser nombrados. El programa era representado por actores que formaban parte del elenco estable de Radio El Mundo. "Don Pedro", el jefe de la familia (Martín Zabalúa), su esposa, "Doña Clara" (Sara Prósperi), sus hijos "Luisa" (Perla Black, a quien siguieron Celia Juárez y Pepita Férez) y "Raúl" (Jorge Norton). Luego, con los años se fueron incorporando otros nombres al elenco.


En la década del ‘50 el radioteatro se enriqueció también con el surgimiento de ciclos de aventuras destinados principalmente al público infantil. Así nació “Tarzán”, bajo el auspicio del chocolate en polvo “Toddy”, “Sandokán”, “Batman y Robin”, etc.


El radioteatro abordó también el género histórico, llevó al aire escenas típicas de la época rosista, del enfrentamiento entre federales y unitarios y otros pasajes de la historia nacional.


Eva Duarte también consigue niveles de popularidad en 1938 trabajando en radioteatros. Su debut fue en el micrófono de Radio Belgrano con “Oro Blanco” un libreto de Ferradás Campos, conocido autor y letrista de Agustín Magaldi y quizá por su amistad con él, es que a Evita se le brinda la oportunidad. Pese a la poca vida que tuvo ese radioteatro, Eva Duarte consigue algunos trabajos posteriores como locutora en la emisora y continúa en teatro. Hacia mayo de 1939 el radioteatro está en pleno auge. 


Evita está a días de cumplir 20 años de edad y lo festeja con ganas; su hermano Juan trabaja en la empresa de jabones Radical para quien Evita había grabado ya algunas publicidades radiales, pero ahora es el auspiciante de un nuevo radioteatro y Evita es la elegida para protagonizarlo; con este auspicio se abren para ella las puertas del radioteatro definitivamente, encabezando junto a Pascual Pelliciotta, (que había actuado junto a ella en sus comienzos teatrales con Eva y José Franco y también en La Rueda de la Fortuna) la “Compañía de Teatro del Aire”  para emitir un romance del tipo histórico por radio Mitre; se tituló: “Los Jazmines del Ochenta” Están también junto a Evita su compañera del cuarto de pensión: Ada Pampín, y su entrañable amigo Marcos Zucker. Y aunque fue un radioteatro más en medio del dial, el micrófono le reportó a Evita las mayores satisfacciones, tanto espirituales, como materiales, logrando al fin el tan buscado reconocimiento del público. Las revistas especializadas comienzan a ocuparse de Eva Duarte; Sintonía, Antena y Radiolandia dan a conocer su rostro y su sonrisa cálida de siempre.

También le dieron brillo al radiotearto  las historias románticas con voces realmente inconfundibles como las de Oscar Casco en Radio Splendid, actuando junto a Hilda Bernard como coprotagonista sobre libretos de Nené Cascallar y de Alberto Migré, luego hicieron infinidad de capítulos  en Radio El Mundo.

Los efectos para hacer sonidos ambientales merecerían un capítulo aparte: una puerta se abría o cerraba; con la tapa de un piano, o el ruido de un tiro; el libro de guardia de los locutores servía para el efecto de una bomba si se lo dejaba caer y un papel celofán, al arrugarse daba la sensación del incendio de un pastizal. Luego se sumaron los  sonidos grabados en discos que reproducían sonidos tales como la salida o llegada de un tren.


Pero no todo era entretenimiento; la pieza que aquí publico corresponde a dos libretos de la audición "La Batalla Argentina" que se emitía los días martes, jueves y sábados a las 15 hs. por LR4 Radio Esplendid (RADES) auspiciado por el "Centro Argentino de Cultura" en la temporada radial de 1944 y que luego se imprimían en pequeños cuadernillos para ser repartidos entre los oyentes. Está claro que estas emisiones de un sólo capítulo no fueron solamente un entretenimiento, sino también una excelente herramienta política para exaltar el nacionalismo y modelar el sentido común de la población. Hablamos en este caso de 1944 y para quien hasta febrero fuera el presidente de facto General Ramirez  la tarea del gobierno militar consistía en "renovar el espíritu nacional y la conciencia patria -que ha sido ahogada-, infundiéndole una nueva vida" y "dar contenido ideológico argentino al país entero". Es este General nacionalista quien estableció la veda radiofónica del lunfardo por considerarlo de origen criminal y moralmente repugnante. Debido a ello las letras de algunos tangos debieron modificarse para su transmisión pública.


Pero el radioteatro no está definitivamente perdido en el tiempo; el programa más antiguo de la radiofonía mundial es de radioteatro y es argentino: “Las dos carátulas” que se mantiene en el aire desde el 9 de julio de 1950. Fue su creador José Ramón Mayo, doctor en filosofía y letras y profesor del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica, que presentó la idea a las autoridades de la entonces Radio del Estado. El programa fue aceptado, se lo bautizó como Las dos carátulas en homenaje al tradicional logotipo que entrecruza las máscaras de la risa y el llanto, signos distintivos del teatro universal.
En todos esos años los nombres de actores y actrices que prestaron su arte son incontables, muchos grandes como Alfredo Alcón, Onofre Lovero, Cipe Lincovsky, Ernesto Bianco, en fin, grandes artistas bajo la dirección de directores de la talla de Armando Discépolo, Cunil  Cabanellas, Alberto de Zavalía y otros. Hoy la dirección está a cargo de Nora Massi

Desde 1998 el programa recibe el apoyo de la Asociación de Amigos de las Dos Carátulas, constituida ese año para "difundir, apoyar y colaborar en todo lo necesario para el desarrollo del teatro nacional y universal, y apoyar en general toda manifestación artística que contribuya a la elevación de la cultura". Realizan talleres para jóvenes actores y adaptadores de teatro, diseñadores musicales, de efectos especiales y de efectos de sala, y la creación de un elenco de jóvenes que desean ser actores, a los que se formará para luego incorporarlos a Las dos carátulas.

En la página web de Radio nacional pueden hallarse diversas grabaciones más o menos recientes del ciclo. Aquí una de ellas:






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